martes, 30 de diciembre de 2008

Estaba patinando...



Y entonces pensé: la vida es como patinar sobre hielo, cuando te quieres dar cuenta te encuentras en el suelo, y te cuesta levantarte. Despacio, con calma, lo haces. Si lo haces con prisa, lo harás mal y te volverás a caer. Y a volver a levantarte piensas que ya no caerás más, no habrá otra, y ahora cuidas tus pasos. Vas poco a poco, mirando cada detalle de tu alrededor para aprender, para hacerte más fuerte. Depende de ti caerte, depende de ti saber levantarte.
Lo bonito es que todo esto lo hayas aprendido sin ayuda de nadie, de este modo las victorias saben mejor.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Comenzó


La necesidad de hablar, de expresarse, de escribir lo que tu mente dicte, o directamente, escribir lo que tus dedos quieran sin pensarlo demasiado (así salen mejor las cosas). No busco que nadie me lea, esa no es mi intención, solamente quiero decir lo que pienso de vez en cuando. No sé si esto tendrá entradas nuevas cada día, o si me acordaré de este lugar cada mes. Internet guarda un rincón para cada persona, esto es muy grande, así que yo decidí "alquilar" mi sitio. Y aquí me encontrarás, sin prometerte nada. Soy feliz con poco... así que me sentiré la tía más happy escribiendo, solamente haciendo eso, escribir. Benditas palabras que tanto nos dan!

El nombre de este blog viene de una buena charla que mantuve hace tiempo con una amiga, siempre me acordaré de esa gran frase: y tu madre, ¿qué tal mea?. ¿A qué vino? Ni idea, pero aún me río sola (como casi siempre). Y como esta vida hay que recorrerla con una sonrisa, puse ese nombre, porque cada vez que lo vea volveré a sonreír. Ya se sabe, las cosas pequeñas son las que más felicidad dan.

Nos vemos, aunque hayas encontrado de chiripa este blog y solamente entres una vez en tu vida. Y lo comprendo.
Vaya bien!