
No creas que solamente te recordamos en un día como hoy. Siempre que el sevillismo mira al cielo, se reencuentra con tu sonrisa, sabemos que estás ahí.
No hay ni un solo día en que no me acuerde de ti. ¿Olvidarme del hombre que fue capaz de cambiar mi vida? Es imposible. Me diste la gloria, y por ti, desgraciadamente, comprendí el significado de la palabra dolor. Pero de esto último no quiero hablar, prefiero recordar los grandes momentos. Aquellos en que el cielo parecía estar en nuestra casa, Antonio, nunca vimos tanta gloria, nunca soñamos con esa época. Nuestros sueños eran más humildes... pero tú cambiaste todo.
De las miles de fotos que hay de ti, hoy me quedo con esta. ¿Por qué? Porque la rabia que reflejas es la misma que tenía todo el sevillismo, después de unos momentos en que parecía que todo se esfumaba, volvimos a levantar tu copa. Porque después te vimos llorando sobre el césped, las mismas lágrimas de victoria que yo derramé. Porque al ver tu abrazo con el Duende, me ví reflejada abrazándome con mi padre. Porque sientes en blanco y rojo, porque defender nuestro escudo es lo más grande para ti. Y lo bien que lo haces... ¿ves, Antonio, que no puedo hablar en pasado? No me acostumbro a no verte saliendo del bus, verte saltar al campo.. físicamente no estarás, pero sé que de otra manera sigues estando a nuestro lado.
Y no me gusta que cuando hablan de ti digan 'ex sevillista'. No. Ellos no saben que después de morir, seguimos siendo sevillistas. Porque algo tan grande no acaba con la muerte.
Pediré, que, por favor, pongan la música que tanto nos gusta bien alto, para que sepas que sigues jugando en Europa.
Te echo de menos, Antonio. Hoy brindaré por ti, y te gritaré, de nuevo, te quiero.
*A.P.16*
No hay ni un solo día en que no me acuerde de ti. ¿Olvidarme del hombre que fue capaz de cambiar mi vida? Es imposible. Me diste la gloria, y por ti, desgraciadamente, comprendí el significado de la palabra dolor. Pero de esto último no quiero hablar, prefiero recordar los grandes momentos. Aquellos en que el cielo parecía estar en nuestra casa, Antonio, nunca vimos tanta gloria, nunca soñamos con esa época. Nuestros sueños eran más humildes... pero tú cambiaste todo.
De las miles de fotos que hay de ti, hoy me quedo con esta. ¿Por qué? Porque la rabia que reflejas es la misma que tenía todo el sevillismo, después de unos momentos en que parecía que todo se esfumaba, volvimos a levantar tu copa. Porque después te vimos llorando sobre el césped, las mismas lágrimas de victoria que yo derramé. Porque al ver tu abrazo con el Duende, me ví reflejada abrazándome con mi padre. Porque sientes en blanco y rojo, porque defender nuestro escudo es lo más grande para ti. Y lo bien que lo haces... ¿ves, Antonio, que no puedo hablar en pasado? No me acostumbro a no verte saliendo del bus, verte saltar al campo.. físicamente no estarás, pero sé que de otra manera sigues estando a nuestro lado.
Y no me gusta que cuando hablan de ti digan 'ex sevillista'. No. Ellos no saben que después de morir, seguimos siendo sevillistas. Porque algo tan grande no acaba con la muerte.
Pediré, que, por favor, pongan la música que tanto nos gusta bien alto, para que sepas que sigues jugando en Europa.
Te echo de menos, Antonio. Hoy brindaré por ti, y te gritaré, de nuevo, te quiero.
*A.P.16*

