
Si tienes un hijo, ¿si se cae, acaso no le ayudas a levantarse? Claro que sí. Le coges de la mano y le muestras de nuevo el camino. Él se puede volver a equivocar, puede volver a estropearlo todo, pero es que, en cada derrota, tú le amas más. La vida dura demasiado para ir siempre por la senda del buen camino, es imposible mantenerse siempre en el lado del bien. Si ese hijo tuyo te pide ayuda, ¿le das la espalda? No. Por mucho que te duela, por mucho que te digas ‘ya no más’, sabes que no será así. Nunca le vas a fallar porque es lo que te da la vida, aunque a veces parece que te la quite. Mi Sevilla es mucho más que un hijo, es mi padre, mi abuelo, mi amigo, mi alma, mi pasión. Es mi locura. Por eso, a pesar de la distancia, le estaré apoyando en la distancia con mi camiseta y mi bufanda, y si caemos, que sea con la cabeza alta y gritando más fuerte que nunca: soy sevillista. Porque todos tenemos en la memoria anteriores remontadas, como aquella ante el Osasuna para después ganar la UEFA en Glasgow, y sabemos que es posible. ¿Por qué no iba a serlo? Tenemos todo: afición y un equipo. Da igual los nombres de los jugadores que salten al campo, se debe olvidar los anteriores partidos y centrarse en este. Que no falle la voz y se escuche el grito de toda una afición. Se verá eso que reza nuestro himno, esa casta y ese coraje que tanto nos caracteriza.
Ya se sabe, dicen que nunca se rinde…
Vamos mi Sevilla, vamos CAMPEÓN
Ya se sabe, dicen que nunca se rinde…
Vamos mi Sevilla, vamos CAMPEÓN

vete preparando el viaje a Valencia
ResponderEliminarq nos vamos de final jejejeje
con el permiso de Caparros,claro
vamos campeonn!!
saludoss